'Dicen que el talento es algo innato, puede que sea cierto pero riégalo a diario o habrá muerto'

domingo, 20 de enero de 2013

Nadie lo dice, pero yo lo sé.

Nadie habla de los que pasa después de un buen amor. Nadie habla después de lo que pasa después de ese primer y gran amor. Nadie habla de los efectos secundarios que deja en nosotros el amor. Nadie habla del vacío que te deja esa persona, nadie habla de la impotencia de que cuando la veas nada podrá ser como antes, de lo mal que te sientes cuando lo dejas, de lo que duele ver todas esas promesas en el cubo de la basura, de lo que duele pensar en que todo lo que has vivido solo es un simple recuerdo que solo podrás repetir en tu cabeza, de la nostalgia que sientes cuando hablas de esa persona. Nadie habla de los sentimientos que se quedan en el alma y se clavan muy dentro. Nadie habla de las ganas que nos quedan de mas besos, abrazos, caricias, momentos bonitos o de sentir esas maravillosas mariposas en el estomago. Nadie habla de lo mucho que se puede llegar a llorar por el dolor que si siente al haber perdido a la persona que más has querido en tu vida. Nadie habla de los quebraderos de cabeza que se tiene cada noche al no saber que estará haciendo esa persona, ¿¡qué digo cada noche?! , quiero decir cada puto segundo del día, da igual cual sea, siempre te haces las típicas preguntas. Las típicas preguntas de “¿qué estará haciendo?”,” ¿estará pensando en mi?”,” ¿se acordará tanto de mí como yo de él?”,” ¿me echará de menos?”, “¿habrá encontrado ya a una chica que le haga más feliz de lo que le hice yo?” o… “¿me seguirá queriendo?”. Pero tampoco nadie habla de lo mal que se pasa al no saber ni una jodida respuesta, ese malestar de vivir con esa incógnita. Nadie habla de las veces que puedes mirar sus perfiles de las redes sociales después de lo ocurrido y ver como ya no eres tú la protagonista de sus actualizaciones, eso sí que duele, o su foto contigo y que al verla digas:” Joder, ahí que felices éramos. Ahí teníamos el mundo a nuestros pies. Ahí todavía nada había ocurrido, ahí todavía pensábamos que lo nuestro no tendría final. Pero mírame ahora, mirando la foto ahora mismo yo sola mientras lloro en mi cuarto, desgarrada por el dolor que siento en mi pecho. Ojalá ahora mismo pudiera revivir el momento en el que nos hicimos la foto. Cuando todo era perfecto. Cuando todavía nos queríamos. Cuando éramos un nosotros, no como ahora, que simplemente somos un tu y un yo separados. Cuando nos hicimos esa foto todavía podríamos sobrellevarlo con normalidad, cuando nos hicimos esa foto salgo sonriendo porque no podía parar de sonreír porque estaba a tu puto lado, estaba en el paraíso. Daría lo que fuera por volver a vivir ese día, bueno en realidad, daría lo que fuera por volver a vivir todo y cada uno de los días que pasé a tu lado… Pero ahora ya no estás…” Y mientras dices todo esto, que las lágrimas no paren de brotar de tus ojos, porque todo esto duele. Pero nadie sigue sin hablar del primer aniversario que pasas tú sola junto con el montón de recuerdos que invaden tu cabeza. Nadie habla de lo que se siente cuando vas a besar a otra persona que no es la misma a la que tú amabas. Ese sentimiento tan extraño que sientes cuando sabes que todo lo que vivas no tendrá la misma emoción ya que ya lo viviste antes. Nadie habla de lo que te rayas porque cuando intentas pasar página una ráfaga de aire viene y vuelve para atrás el libro y los recuerdos florecen de nuevo y te hacen daño, porque lo que antes eran rosas bonitas ahora se han convertido en espinas. Nadie habla tampoco de cómo poco a poco después de todo este dolor un foco de luz sale a renacer. De cómo todos los efectos secundarios ya no importan porque has vuelto a ingerir esa droga, esa droga proporcionada por otra persona, esa droga llamada amor. Que provoca una ceguera emocional y que se te olvide todo el sufrimiento que pasaste en la anterior resaca. Pero sobretodo, sobretodo, sobretodo, nadie habla de cuando llega esa nueva persona y te preguntas a ti mismo: “¿y si este sí que es el verdadero amor de mi vida?”

lunes, 10 de diciembre de 2012

Siempre en tu memoria.

La vida me ha dado tantas vueltas que al final me he acabado mareando. Ha sido tanto es tan poco tiempo que tengo unas nauseas en el estomago que nos difíciles de asimilar. Mi problema es que no hay pastillas para asimilar los mareos de la vida, simplemente toca esperar hasta que se pase. Y aunque la gente me diga, tranquila que ya se te pasara, lo dudo muchísimo. Yo viviré siempre con ese nudo en el estomago, porque me faltas tú. Tu has sido el motor de que me ha hecho girar durante estos 6 meses. Simplemente has transtocado mi mundo y ahora es muy dificil volver a mi vida normal, porque yo consideraba mi vida normal a tu lado, y tu ya no estas. Yo me imaginaba todos y cada uno de los dias de mi vida contigo, con hijos o sin ellos, en un chalet o en un piso, aquí en Madrid o en China si hacia falta, de rubia o de morena, de quinceañera, de treiteañera y de sesentona, en las buenas y en las malas, en navidad muertos de frio y en verano muertos del calor, vistiendo de rapera o de chica normal... En definitiva, te quería en cada puto momento de mi vida.¿Y sabes que te digo? Que lucharé a cada jodido segundo para que si no lo conseguimos que mi nombre quede en tu memoria para siempre. Te lo juro.

¿Princesas? ¡NO GRACIAS!

Que la vida sigue chica. Que no llores por cualquier gilipollas que te prometa amor eterno. ¡LOS ETERNOS NO EXISTEN, DATE CUENTA DE UNA VEZ! Sé feliz, estate cada día con uno diferente, no te rindas nunca y vive tu vida que nadie la vivirá por ti. Haz lo que te apetezca, sé espontánea. Arréglate, píntate, péinate bien cuando salgas, sé el centro de atención de todo el mundo. Haz que hablen de ti, genera envidias y aunque no seas la más guapa del lugar saca esa preciosa sonrisa a pasear que ya verás lo que triunfas. Y si no quieres ser una princesa, ponte el vestido de bruja y salta desde lo alto de la torre de tu castillo para ir a ver al hermanastro guaperas del príncipe y pásatelo bien. Llega a casa más tarde de las doce, pero en lugar de sin zapatos, que sea sin bragas. Diviértete, pásatelo bien. Disfruta de tu juventud ¡coño! Que todo lo que hagas ahora serán anécdotas para contar a tus hijos. Fúmate todo lo que pilles, bébete hasta las copas de los árboles. Que la juventud dura muy poco y la madurez demasiado, recuérdalo. Que cuando te quieras dar cuenta saltará la alarma del reloj de la juventud. ¡Venga! ¿A qué esperas? Píntate los labios de rojo y sal a comerte el mundo y que todos lo vean. Haz locuras acompañada de tus amigas. Ríe, nunca llores y si lloras que sea de felicidad. Duerme poco y trasnocha mucho. No le des cuentas ni a tus padres de lo que haces. Vive la vida que te dé la gana. Que eres joven, todavía puedes hacer todo lo que quieras sin contar demasiadas cuentas con nadie. ¡Venga! ¡Dale caña! ¡Que mañana ya tendrás tiempo de pensar en lo que has hecho hoy! 

Caminos separados...


Sigo sin creer como alguien puede echarte de su vida al igual que tira una bolsa de basura al cubo. Yo, que te echo de menos a cada puto segundo de mi existencia y aunque haya pasado una semana para mí sigues siendo la persona con la que quiero seguir pasando el resto de mis días. Pero esas ganas poco a poco se van gastando con cada te quiero que se me incrusta en el pecho por no poder decírtelo. Esas ganas algún día desaparecerán y te lamentarás de no haberme valorado en su momento. Yo quiero seguir mi vida, desatarme de las cuerdas que me atan a ese banco especial, a esa canción, a esas palabras bonitas, a ese día de la semana, a esas fechas especiales y a todo lo que sigo atrapada. No puedo continuar el camino de mi vida sin ti con todo el peso de los recuerdos a la espalda. Tengo que esparcirlos poco a poco e ir dejándolos de recordar poco a poco, pero voy tan poco a poco que me hundo en el barro que se formó en el camino de mi vida con la lluvia de lágrimas que cayó cuando él tomó ese desvío y nos dijimos adiós. Pero… ¿por qué un adiós y no un hasta la vista o hasta luego?  Quizás, quien sabe, nuestros caminos se vuelvan a juntar un día y nos saludemos, pero en ese momento quizás yo ya tendré otro acompañante, o tú la tendrás. Entonces nos miraremos a los ojos, recordaremos momentos vividos que nos hicieron progresar, sucesivamente miraremos a nuestras respectivas derechas y veremos a las otras personas que nos acompañan y veremos en sus ojos todo lo que nos queda por vivir con ellas, entonces ambos nos volveremos a mirar y nuestras miradas dirán: “Lo siento ya pasó nuestro tiempo, nuestra historia y nuestros recuerdos” Y con esta breve pausa en el camino, que seguramente estará llena de dudas, seguiremos hacia delante con todas las fuerzas posibles, y el que más rápido vaya se girará y le dirá con la mirada al otro: “Jamás te he olvidado, simplemente te dejé de recordar con la intensidad con la que lo hacía cuando estaba enamorado de ti. Jamás me he arrepentido de estar contigo y todos los momentos vividos me han servido para aprender y mejorar. Una parte de mi corazón sigue enamorada de ti, aunque la tengo apartada con cariño en pequeño rincón. Tú has sido mi base, y gracias he podido construir la casa que ahora mismo llevo sobre  fabricada. Me fastidia no poder llegar a la meta contigo como planeábamos cuando estábamos juntos, pero sé que la persona que te acompaña ahora lo hará mil veces mejor  de lo que lo hice yo, por esa razón no soy ahora el que te acompaña. Tuve mis fallos y te pido perdón, pero gracias al pasado soy lo que soy ahora mismo y también lo eres gracias a eso. Te doy las gracias por hacerme feliz el tiempo que me acompañaste en este camino. Sé que podrás tirar hacia delante sin problemas porque lo hiciste antes de coincidir en el camino conmigo y lo podrás seguir haciendo igual que desde el día que nos separamos.  Sé también que este reencuentro nos duele a ambos pero la vida sigue y hay que sonreír siempre. ¿Recuerdas? Ese era nuestro lema, sonreír siempre. Solo te pido una cosa, que hagas a tu acompañante por lo menos la mitad de feliz que me hiciste a mí y que le crees el mismo brillo en la mirada que me creaste a mí en su día. Que le beses con la misma intensidad con la que lo hacías conmigo, que le abraces con la misma pasión y que le crees la misma sonrisa. También tengo que pedirte una cosa… Que jamás de los jamases olvides mi nombre y que nunca te arrepientas de lo que vivimos juntos. Sé que es mucho pedir pero con que lo cumplas yo continuaré mi camino en paz. Te echaré de menos”. 

Ella :$

Ella me hace sacar fuerzas de donde no las hay. Ella me hace fuerte con cada palabra de ánimo que me da, ella es la que cambia cada lágrima de tristeza por una de alegría. Ella es la única que me demuestra que los “para siempre” existen. Ella es la que me apoya a las duras y a las maduras, pero sobre todo ella jamás me he echado en cara alguna decisión equivocada, es más, ella siempre me ha ayudado a intentar enderezar de nuevo mi rumbo. Ella es  la doble de mi cerebro pero en otro cuerpo.  Te sonará extraño, pero me la suda, ella me entiende y yo la entiendo a ella. Aunque a veces discutimos estamos muy unidas, y esas discursiones  tontas solo sirven para unirnos más. Ella es la que va tirando de mí en el camino de la vida, ella es la que me levanta cuando me caigo y la que me cura las heridas cuando sangro. Ella siempre me cuida y mira lo que es mejor para mí, incluso me sobre pone delante de sus propios intereses y beneficios y eso amigos, eso no lo hace cualquier persona. Ella es la primera en decirme: “tia pasa de él. No te merece. Es un gilipollas. No sabe lo que se pierde. Ya se lamentará, ya se lamentará. Que una chavala como tú no hay mi niña, porque como tú no hay dos.  Tú lo que tienes que hacer es ser como tú eres, con esa sonrisa tan bonita que tienes. Eso es, eso es. Así me gusta, sonriendo”. Acto seguido la abrazo y todas mis penas y todos mis males se van. Se la puede considerar una maga, porque ella hace desaparecer todo lo malo que hay en mi vida. ¿Qué que haría si la pierdo? Por favor, ir encargando mi tumba, porque sin ella no podría vivir. Sin sus consejos, sin sus paridas, sin su compañía en todo los tipos de momentos, sin esas noches juntas, sin esas tardes picándonos, sin su típico comentario de que la encanta el texto que la he enseñado, es decir, no podría vivir sin ella. Y si me muriera me gustaría ser su ángel de la guarda para protegerla siempre, porque ella se merece mucho y más.

Hay días de...

 Hay días de llorar, de reír, de amar, de sufrir, de morirse de frío, de morirse de calor, días familiares, días con amigos, días de fiesta, días de descanso, días de estudio, días de dormir, días de subidón, días de bajon, días de pensar, días de olvidar, días de hacer mucho deporte, días de tirarme todo el día en el sofá, días de piscina, días de boda, días de compras, días de turismo, días de vacaciones, días de bautizos, días de estudio, días de resaca, día de dormir, días de comuniones, días de no tener hambre, días de querer comer el mundo, días de mudanza, días de cambio, días de fumadas, días de borracheras, días de estar tristes, días de oficina, días de viajes de negocios, días en pareja, días en el campo, días en la cuidad, días en la playa, días en la montaña, días lluvia, días de sol, días de viento, días niebla, días tormenta, días de huracanes, días de tornados, días maremotos, días que pasas montado el coche, días que pasas montado en la moto, días que pasas montado en un barco, días que pasas montado en un avión, días que pasas montado en un yate, días que pasas montado en una bicicleta, días cariñosos, días asquerosos, días de lujuria, días de pasión, días de sexo, días en hoteles… En definitiva hay un montón de días diferentes, pero los mejores días son los que paso contigo. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Hay momentos en la vida...

Hay momentos en la vida en los que te replanteas como continuar el camino de la vida. Hay momentos en los que te paras creyendo que no sigues el camino correcto y piensas en tomar el primer desvío que te encuentres. Hay momentos en los que te encanta el camino, pero tengo que decir que siempre vas acompañado de otras personas. Tus amigos de verdad y tu familia te acompañarán siempre en este camino aunque tú no los veas ni te lo creas. Pero suele haber alguien más que te acompañe, la persona a la que le dices los te quieros más sinceros: tu pareja. Yo tengo a ese alguien especial que me acompañe en el camino, pero últimamente han aparecido ciertos baches que nos hacen tropezar y aunque hemos salido de todo con magulladuras, las heridas se están infectando. Las heridas me escuecen, me quedan y me hacen sufrir más de lo necesario, y me da que a él le pasa lo mismo. Antes nuestro amor hubiera podido curar la herida más profunda, pero recientemente va perdiendo fuerza a cada día que pasa y eso… me duele más que cualquier golpe físico sobre mi piel. Entonces en mi camino y en el suyo se ve a lo lejos un pequeño desvío que podemos tomar, pero por separado. Yo no quiero que él se vaya, ni tener que irme yo, pero si es el único modo de que las heridas se curen alguno de los dos lo tendrá que tomar por el bien del otro. Continuamos andando y el desvío se acerca a cada paso que damos, ninguno dice nada aunque los dos reflexionan sobre qué hacer. Los silencios hablan por sí solos ya que las palabras sobran… Entonces se miran a los ojos, se paran, sonríen y lloran. Los dos están frente a frente cogidos de las manos y mirándose, aunque lo único que ven en los ojos del otro son los recuerdos felices que un día vivieron. Las conversaciones bonitas, alguna que otra llamada por teléfono, esas sonrisas detrás de esa pantalla de BlackBerry, los besos después de estar tantos días sin verse, las largas despedidas abrazamos, cuando se cogían de las manos y caminaban sin saber el rumbo pero eso en realidad daba igual porque estaban juntos, los deseos de querer verse y los cabreos con la distancia por ese mismo motivo, las miradas furtivas la primera vez que se vieron, cuando todavía nadie lo sabía y un sinfín de recuerdos más… No saben qué hacer… están confusos. El uno sin el otro no es nada, pero juntos tampoco están bien del todo. ¿Qué hacer, que uno de los dos tome el desvío o seguir hacia adelante con todas las ventajas y consecuencias que eso conlleva? Solo dependerá del destino y de lo que cada uno quiera…