'Dicen que el talento es algo innato, puede que sea cierto pero riégalo a diario o habrá muerto'

jueves, 26 de febrero de 2015

“A pesar de esto, siempre te querré”

“A pesar de esto, siempre te querré”. Estas fueron mis últimas palabras a la vez que la primera lágrima recorrió mi mejilla en busca de libertad. Acto seguido me di la vuelta y comencé a caminar despacio, confirmando cada paso, mientras notaba como tus ojos clavados en la espalda me suplicaban de forma no verbal que volviera a tu lado. Fue duro, muy duro, quizás lo más duro que haya hecho en la vida pero en el fondo sabíamos que tarde o temprano esto llegaría.
Tuve que apretar el puño al quinto paso para evitar echarme atrás porque sabía que el daño estaba hecho. Nada, ni el más remoto detalle, volverán a ser como antes. No sé la de veces que podré recordar esta escena en un futuro. Quizás es lo que ambos necesitábamos para encontrar la felicidad de nuevo, o alomejor para encontrarla realmente. 

Quizás me he equivocado al tomar esta decisión por los dos…
Nunca fui de romper corazones, siempre he sido la que tenía que recomponer los pedazos de cristal haciéndose cortes en las manos con cada recuerdo. Aunque casi duele más buscar las palabras para decir a alguien que no tienes ni las fuerzas ni las ganas de continuar con algo que ya no tiene futuro. Es la primera vez que hago algo así y creo que va a ser la última porque no es nada fácil jugar con los sentimientos de las personas. No sé cómo hay gente que puede hacerlo a diario.

Y ahora… ¿cómo va a ser mi vida sin esa persona? Es raro cuando eres tú el que pone punto y final porque no sabes cómo seguir escribiendo. ¿Sigo en la misma hoja? ¿Cambio de página, de capítulo? ¿Quizás deba de tirar el libro entero? Sinceramente no sé nada. Solo sé que la vida consiste en seguir escribiendo a pesar de todas las veces que te puedas torcer o quedar sin tinta.

sábado, 18 de octubre de 2014

El amor es...

El amor es un juego de niños con reglas adultas y pequeños precios a pagar.
El amor es la teoría de algún científico loco que se puso a experimentar con los sentimientos y sensaciones de las personas.
El amor es una canción que nadie nunca escuchó, un beso que nunca fue dado, una fecha que jamás existió.
El amor es un grito en el silencio, una herida jamás cicatrizada, un recuerdo nunca olvidado. Es también mil lágrimas convertidas en un amago de sonrisa, una caricia tatuada que vuelves a repasar una y otra vez con la yema de tus dedos.
El amor es un pensamiento fugaz, el secreto mejor guardado de una mente envejecida.
El amor es el ying y el yang de la vida, una hoja que se esfuma en el viento del otoño.
El amor es... El amor es... ¿Acaso hay una definición exacta de lo qué es el amor?


viernes, 9 de mayo de 2014

Una gran promesa.

Recuerdo que desde que era bien pequeño algo extraño pasaba en mi casa. Yo nunca he sido muy listo pero no había que ser muy inteligente para saber que algo se me escapaba. Muchas noches cuando yo me iba a la cama se oían chillidos y golpes, incluso recuerdo una vez que mamá tiró un jarrón porque lloraba y chillaba mucho. Yo pensaba que mi hermana mayor lo escuchaba también pero una vez la pregunté y me dijo que lo mejor era aislarse y no escuchar nada. Yo en ese momento no la entendí pero ella ya me avisó de que desgraciadamente años después lo averiguaría.

Mi ignorancia seguía adelante. No sé por qué motivo pero tengo una imagen de mi madre llena de golpes y moratones y al preguntarla que qué había pasado me dijo que se había caído por las escaleras. Posteriormente dándole vueltas yo solo llegué a la conclusión de que vivíamos en un primero y que era imposible que se hubiera caído. “Se habrá equivocado al responderme” pensé inocente de mí. Los años pasaban entre peleas nocturnas, lo que más me sorprendía es que luego papá le traía flores a mamá cuando aún faltaban meses para su cumpleaños.

Mi hermana seguía en la atmósfera que se había creado ella sola para aislarse cuando aquellos gritos dejaron de suceder solamente por la noche. Papá bebía cada vez más y mamá, no sé por qué motivo, lloraba cada vez más. Pobrecita, la debía de doler mucho aquella caída por la escalera porque nunca la desaparecían los moratones, por ello tenía que tapárselos con su maquillaje especial tal y como ella lo llamaba. Como he dicho antes esos gritos pasaron a ser diurnos y cada vez más y más insoportables. Me di cuenta de que papá siempre chillaba a mamá por cosas que ni siquiera tenía la culpa, la trataba muy mal y luego la compraba rosas para pedirla perdón y ella siempre le perdonaba. Todo el mundo hablaba con mamá muy preocupados pero no me enteraba muy bien de la razón porque siempre hablaban en clave. Cuando mi padre estuvo una semana fuera trabajando vino mi tía a pasar unos días. Ella nunca venía cuando estaba mi padre porque él decía que era una mala mujer que solo quería que mi madre lo abandonase. Nada más entrar por la puerta con la maleta empezó a llorar, según ella, porque mi madre estaba muy desmejorada aunque yo la veía igual que siempre la verdad. Mi tía se acomodó y se tomó un café con mi madre mientras que yo acataba las órdenes y jugaba solo en mi cuarto. Escuché como ambas hablaban y minutos más tarde mi madre lloraba, “estará contenta de verla” pensé pero sus motivos eran otros. También escuché los murmullos de mi madre que decía que no podía dejarnos solos a mi hermana y a mí y para variar yo tampoco entendí por qué mi madre dijo eso.

 Las hojas del calendario pasaban muy rápidas fuera de casa pero muy lentas cuando estaba dentro. Una noche, salí a descubrir por qué se oían únicamente golpes ya que se hacía extraño que todo estuviera en silencio. En aquel instante me marcó  de por vida y me explicó lo que había sucedido casi cada noche cuando yo me metía en la cama: mi padre pegaba a mi madre. Muerto de miedo me metí en la habitación de mi hermana mayor y vi con claridad como lloraba y como trazaba una línea por dentro de la puerta del armario. Cuando me vio entrar me explicó que era cada línea que había rayado. Aquellas marcas las había trazado cada vez que papá y mamá discutían y ella llorando no podía hacer nada. Esa noche me explicó muchas cosas que me hicieron madurar de golpe. Algunas de las cosas no puedo recordarlas sin llorar en el intento. Sin embargo otras no podía creérmelas como que mi padre también pegó una noche a mi hermana porque mi madre no estaba en casa y no sabía con quién pagarlo. Ahora entiendo por qué mi hermana dejó de acercarse a mi padre de la noche a la mañana. Cada cosa que mi hermana me contaba era una pieza de puzle que me faltaba para entenderlo todo. Llegué a tener temblores muy grandes a causa del miedo, razón por la cual mi hermana me ofreció dormir con ella esa noche. Lo último que recuerdo de aquella noche fueron las palabras de mi hermana antes de apagar la luz. Las palabras fueron…

“Prométeme que jamás de los jamases pegarás a una mujer. Prométemelo. Prométemelo porque maltratar a una mujer psicológicamente está mal pero ya físicamente es de lo más miserable que hay en este mundo. Nunca hay argumentos para justificar maltratar así a un ser humano ¿lo entiendes? Prométeme que serás un buen hombre el día de mañana y que a la mujer que elijas la harás feliz y la tratarás como la diosa que es. Y si algún día por lo que sea el amor se acaba que cada uno vaya por su camino que será lo mejor. Pero también hazlo por tus futuros hijos. ¿A qué no quieres que pasen este calvario? ¿A qué no quieres que saboreen lo que es este infierno? Pues prométeme que nunca lo harás y si algún día se te pasa por la cabeza espero que recuerdes todo lo que acabas de vivir… Buenas noches, pequeño. “
 Mi adolescencia quedó marcada a partir de ese momento ya que mi hermana unas semanas más tarde de esa noche se fue de casa, ya tenía la mayoría de edad y estaba cansada de un ambiente así. Me dijo que fuera fuerte porque ella no podía llevarme a donde quiera que fuese. Fui todo lo fuerte que pude, a veces la llamé porque lo necesitaba y a veces simplemente mi odio crecía cada vez más hacia mi padre. Mi padre era un inconsciente que no valoraba a mi madre de ninguna forma aunque mi madre no fue lo suficientemente valiente como para pedir ayudar y dejar de sufrir ese maltrato. Todo esto me hizo prometer aun más fuerte todo lo que hablé aquella noche con mi hermana.


Todo eso me lleva a donde me encuentro ahora. Ahora me encuentro muy cabreado levantándole la mano a mi esposa tirada en el suelo mientras mi hijo llora en su cuarto. Por unos instantes se me ha olvidado la promesa que le hice a mi hermana de jamás de los jamases pegar a una mujer, sino hubiera sido porque ella me recuerda tanto a mi madre no sé qué hubiera pasado. Ella murió a manos de mi padre que ahora está en la cárcel por aquel acto tan miserable que cometió. No me puedo creer lo que está sucediendo en la casa que prometí que ante todo sería un hogar y no una cárcel. Tiendo una mano a mi esposa y con cuidado la levanto mientras la pido el perdón más sincero que he dicho en mi vida. Ella como buena persona que es me perdona porque sabe que no lo haría por todo lo que pasé y juntos nos vamos a tranquilizar a nuestro pequeño. Ante todo voy a cumplir aquella promesa porque además esa noche mi hermana añadió la frase que llevo tatuada en el brazo: “Un hombre cuando maltrata a una mujer deja de ser un hombre”

viernes, 11 de abril de 2014

Un día me desperté y ya no estabas.

Un día me desperté y ya no estabas. Ni tu recuerdo en mi cabeza. Ni la sonrisa peculiar que solamente tú me creabas. Un día me desperté y ya no estabas y tenía la sensación de que todo fue un sueño. Un sueño efímero que cada segundo que pasa se va difuminando poco a poco. Un día desperté y ya no estabas, ni el recuerdo de tu voz en mi cabeza tampoco. Ni el olor de tu piel, ni las sensaciones que esta creaba cuando entraba en contacto con la mía. Un día desperté y ya no estabas. Al darme cuenta de ello me dieron ganas de llorar y de volver a dormirme para buscarte en todos y cada uno de los sueños que había tenido durante la noche, pero fue en ese momento cuando me di cuenta de que todo fue real aunque en su momento. Entonces me levanté de la cama y empezaron a temblarme las piernas como cuando sabía que nos íbamos a ver. Mis manos buscaban por el aire las tuyas pero no las encontraron. Mis pies se empezaron a mover ordenados por mi cabeza para que buscaran cualquier cosa que respaldara que yo no estaba loca, sino que solamente estaba resacosa después de un gran amor. Desorientada me senté en el suelo y metí la cabeza entre las rodillas para protegerme no sé de qué. A partir de ese día me despertaba con el conocimiento de que no te volvería a ver igual que cuando me enamoraste. A partir de ese día supe que lo que nos unió ya había muerto. 

martes, 25 de febrero de 2014

Para que lo vayas pensando.

Solo quiero ser yo la que te desee los buenos desde la pantalla del móvil, con la que tengas ganas de hablar después del instituto. Solo quiero ser yo la que pase un mes y otra también contigo entre el chaquetón de invierno y el pantalón más ajustado y fresquito del verano. Solo quiero ser yo con la que pases las tardes de invierno en casa de tus padres mientras vemos una película aunque desgraciadamente nunca podamos verla solos. Quiero ser la chica con la que llores cinco minutos para desahogarte y te pases días enteros riendo, con la que siempre puedes contar para todo o con la que discutas pero al segundo ya lo quieras arreglar porque nos queremos lo suficiente como para no hacernos daño. Quiero ser la afortunada que te vea crecer, la que te vea sacarte el carnet de coche, da igual el intento y que aún así quieras que la primera vuelta en coche la diera contigo. Quiero visitar millones de lugares contigo ya que tenemos la oportunidad de escaparnos dentro de unos limites porque todavía no somos independientes totalmente. Quiero ser a la que apoyes para pasar la reñida Selectividad para poder ir a la Universidad y que sigan pasando los años y que estés cuando la termine. Quiero ser la que todavía comparta tus tardes lluviosas de domingo debajo de una mantita calentita y si se da la ocasión al lado de la chimenea. Quiero ir a verte después de que salgas de trabajar y aunque salgas muy sucio ir corriendo a abrazarte como cuando empezamos a salir. Quiero poderle decir a mi madre: “Mamá, que llevo un tiempo ahorrando y me voy a ir a vivir con él” y que la persona con la que comparta piso seas tú. Quiero tener nuestro propio sofá, manta y televisión para poder ver las películas sin que nadie más nos moleste. Solo tú, yo y la mantita. Quiero darte los buenos días girándome en la cama para darte un beso, prepararte el desayuno y que ambos nos vayamos a trabajar para poder alimentar a la criaturita que llevo dentro. Quiero que años después ya no nos pasemos las tardes de domingo viendo pelis sino jugando con nuestro nene y nuestra nena. Quiero ser la que todavía te ponga la carne de gallina con cada te quiero y la que todavía te haga sonreír durante un beso de los que tanto te gustaban. Quiero ser la que muchos años después te sigue haciendo el desayuno todas las mañanas a duras penas y la que comparta contigo las tardes de domingo con nuestros nietos. Quiero ser la que después de varias décadas sigas queriendo como el primer día. No sé si he sido lo suficientemente clara y tampoco sé si aceptarás dejarme ser todo ello, pero no tengo prisa ya que estoy dispuesta a darte el resto de mi vida para que te lo vayas pensando. 

martes, 24 de diciembre de 2013

Puta Navidad.

Estoy  cansada de la parafernalia de la Navidad. Que sí, que es muy bonito ver las luces ya sea en las grandes ciudades o en un pueblucho perdido de la mano de Dios o respirar el espíritu de generosidad y de alegría por todos lados. Pero yo ya me he cansado de las cenas familiares, de los regalos, del arreglarte en vano, de preocuparte de que plato se servirá hoy en la gran comilona que luego en Enero te costará un mes de gimnasio para bajar dos días de no parar de comer que no sirven para nada. Bueno perdón sí que sirven, solo sirven para que te gastes el dinero y para estrechar lazos con la familia que el resto del año te da igual su existencia. Yo soy más conformista y caprichosa a la vez. Solo pido pasar una Navidad junto a él con un sofá y una manta. Lo prometo no pido más. No quiero regalos, ni vestidos fabulosos ni la falsa alegría que se intenta conseguir antes, durante y después de las reuniones familiares. Yo opino que la Navidad es para pasarla con las personas que realmente te hacen sentir tú y aunque los mayores lo sepan se empeñan en hacerte cenar con los típicos tíos que te importan una mierda y que no se acuerdan de ti el resto del año. Si todo el mundo alguna que otra vez se queja de esta época del año, ¿por qué se sigue celebrando? No lo entiendo porque las Navidades solamente te hacen recordar a los que faltan y suficiente nos lo recordamos nosotros mismos durante los días restantes como para tener que reunirte con veinte personas más para que te lo recuerden. Que no, que no, que yo estoy muy cansada de la Navidad. Yo solo quiero a mi chico especial, un sofá y una manta para no pasar frío. No quiero comidas despampanantes porque con una pizza me conformo, no quiero un vestido precioso ya que no hay prenda más bonita y cómoda que mi pijama y no quiero a veinte personas o treinta personas a mi alrededor haciéndome la pregunta de ‘¿qué tal el novio?’. Lo que yo realmente quiero es a él, que llegue el gordito de rojo y que nos pille abrazados durmiendo delante de la chimenea, que mi único regalo la mañana del 25 de Diciembre sea su beso de buenos días y que cuando pasen los días recuerde la Nochebuena con una sonrisa de felicidad verdadera y no con el sentimiento de no querer que lleguen las siguientes navidades. 

lunes, 28 de octubre de 2013

Perdida en sueños.

Mi vida es un aburrimiento aunque hay momentos en la vida en los que esta te sorprende. El otro día me levante para ir al instituto como un día normal, cogí el autobús como de costumbre y para variar a las ocho y media de la mañana entré a esa prisión verde que algunos llaman instituto. La gente es siempre la misma, los pasillos parecen todos iguales y las clases, las clases eran monótonas hasta que llegó aquella hora, la hora de Lengua con Ana Mariñosa.

Después de dar cierta materia, de la cual no me acuerdo muy bien por mi somnolencia, comenzó a leer una leyenda de Bécquer. Ella decía que era una historia muy conocida y que quería que hiciéramos una actividad con ella, por tanto la presté mi mayor capacidad de atención. Después de introducirnos un poco algunos conceptos sacó unos cuantos folios de su mochila marrón y comenzó a leer. Su voz no era la misma de cuando explicaba la lección ya que no estaba elevando el tono porque todos manteníamos un silencio sepulcral, uno jamás visto en mi clase. A pesar de que teníamos que tomar nota opté por apoyar mi cabeza sobre mi brazo en posición de ángulo de noventa grados como algunos de mis compañeros. La profesora llevaba un par de minutos leyendo con el mismo tono de voz y en clase no se escuchó ni a una mosca volar. Poco a poco notaba como su voz se metía en mi cabeza y era capaz de imaginármela a la perfección…

De repente me desoriento y no sé donde me encuentro. Solo sé que estoy en un salón rodeada de gente, gente que charla sobre almas en pena y la noche de los difuntos. Intento buscar a mis compañeros pero no los encuentro. Todo a mí alrededor es muy extraño. Todos visten con ropa lujosa de época sin embargo aquí estoy yo con mis vaqueros rasgados y mis deportivas. El salón es enorme aunque un pequeño rincón con una chimenea llama mi atención. “¿Quién será toda esta gente?” me pregunto, aunque no había forma de encontrar la respuesta. Me comencé a poner muy nerviosa hasta tal punto de que me castañeaban los dientes y no, no era por frío. Lentamente con pasos titubeantes me acerqué a donde dos muchachos estaban sentados. Antes de interrumpirles escuché lo que estaban diciendo y por lo que escuché eran familia aunque en el ambiente se respiraba amor. Cuando hubo un silencio algo incómodo al parecer intenté hablarles pero o no me escuchaban o me ignoraron por completo. Entonces me giré e intenté hablar con alguna anciana que estaba situada cerca de mí pero el resultado fue el mismo, nada. Definitivamente era invisible. ¿Cómo iba a saber cómo salir de allí si no sabía ni donde me hallaba? Los dientes me castañearon aún más y el frío de aquella sala empezaba a calar en mis huesos inquietos.
Ante mi desesperación intenté chillar para ver si alguien hacía el amago por lo menos de atenderme pero mis berridos se ahogaron de tal manera que no me quedo más remedio que escuchar lo que aquella pareja de jóvenes medio enamorados decía. Al parecer hablaban de un objeto que la muchacha había perdido y por ello usó una táctica femenina para hacer que el chico lo recuperara. Vi el miedo de ese chico en los ojos, aunque apuesto lo que quiera que si él me hubiera visto a mí, vería el doble de desesperación, ya no miedo sino desesperación.
Me senté en el sofá que aquel muchacho había dejado libre, al parecer ese chico se llama Alfonso y la chica Beatriz. La curiosidad era que me sonaba bastante esos nombres, pero bueno, no le di importancia. Intenté tranquilizarme pero el castañeteo de mis dientes retumbaba en mi cabeza y no me dejaba pensar. El frío en mi cuerpo aumentaba y no había manera humana de pararlo. O salía de allí o moriría a causa de un ataque de nervios porque todo eso era muy extraño.
Al tiempo de ver al muchacho marchar la chica se levantó y salió de la sala. Por curiosidad decidí seguirla para ver si podía encontrar una salida o por lo menos una respuesta. Mis piernas eran gelatina y de haber visto mis huellas parecerían marcas de pasos de una clase de bailes de salón. Estaba inquieta, aturdida, necesitaba salir de donde fuera que estuviera porque no hay peor sensación que no saber dónde estás ni a dónde vas.  Como pude seguí a la chica y con ella llegué a lo que parecían sus aposentos. Después de unas oraciones y de preguntarse dónde estaba su supuesto amado se acostó y yo me fui a la esquina de su habitación detrás de una cortina para cobijarme un poco. La cabeza me daba vueltas, quería chillar pero sabía que no serviría de nada, que simplemente se quedaría en gritos sordos.
De repente vi como Beatriz levantaba la cabeza de su lecho porque creo que las dos empezamos a escuchar exactamente lo mismo: un reloj daba las doce, unos perros ladraban y un conjunto de pasos y de ropas arrastradas se acercaban hacia la habitación donde ambas nos encontrábamos. Muerta de miedo decidí taparme la cara con la cortina aunque como se suele decir la curiosidad mató al gato. No logré ver nada la verdad pero escuchar sí que lo hice aparte de mi característico castañeteo que ya alcanzó el nivel de castañuela.

La mujercita parecía dormida pero yo solo pensaba en la manera de salir de allí. ¿El por qué? El ambiente de la habitación había cambiado, el aire se tornó frío y congelador pero distinto al que había en esa misma habitación hará un rato. Fue un frio que me paralizó y me dejó inmóvil. Cuando un poco de mi miedo se puso en pause fui capaz de echar un vistazo por la habitación iluminada tenuemente por la Luna. Y sinceramente no sé para que lo hice, lo único que conseguí fue que mis cuerdas vocales y mi boca no pudieran articular palabras a pesar de que nadie me hubiera podido ayudar. Vi como una especie de sombra que me resultó familiar dejaba una banda sobre la coqueta de la joven y de repente desapareció. Nada más ver eso cerré mis ojos y me tapé totalmente con la cortina para usarla como pañuelo para secar mis lágrimas. Nadie me escuchaba, nadie me veía, solamente me tocaba esperar a que la luz de un nuevo día se hiciera notar por la ventana de la joven, mientras tanto solo quedaba esperar.
Las horas se hicieron eternas para ambas como pude presentir aunque al fin la luz de un nuevo día apareció. Entonces pude escuchar como voces procedentes del salón anunciaban la muerte de Alfonso, el chico del salón. Antes de que me pudiera levantar del suelo donde pasé la noche Beatriz ya se había levantado y estaba estupefacta mirando la banda que se situaba encima de su coqueta. De repente apareció una mujer perteneciente al servicio de la casa pero para mi sorpresa no la llamaba a ella… ¡ME LLAMABA A MÍ! ¡PODÍA ESCUCHAR SU NOMBRE RETUMBANDO EN AQUELLA HABITACIÓN! Entonces…

Entonces abrí los ojos y levanté la cabeza de mi mesa y pude contemplar las carcajadas resonantes de mis compañeros de clase que me habían estado observando todo este tiempo mientras la profesora me llamaba a gritos. Efectivamente, me había dormido.

lunes, 21 de octubre de 2013

Lucha.

Te voy a contar la típica historia de chica conoce a chico y chico conoce a chica, con la única diferente de que nosotros no hemos vivido una historia normal. Esas historias típicas están hechas para las películas aunque siéndote sincera en el siglo XXI esas pasteladas influyen mas en nuestra vida de lo que nos creemos. Pues eso, ¿por dónde iba?, yo le conocí a él de la manera más extraña que te puedas imaginar aunque eso me lo guardaré para mí porque son de esas cosas que no se cuentan. Él en sí no era mi tipo de chico y por tanto no hubo amor a primera vista, ante todo hay que ser sincera pero la vida da muchas vueltas y nunca sabes dónde puede acabar tu mareo. Eso sí, sus ojos azules volverían loca hasta a la chica con la coraza más grande eso tenlo claro. Prosigo, los meses pasaban y pasaban y él siempre permaneció en un segundo plano pero sin dejar de ser vital para que mis prioridades estuvieran suficientemente bien. Pero entonces cuando mi mundo se torció un poco él se hizo de notar más. No sé si os habrá pasado pero él es esa persona que sin ser algo más que amigos te ofrece siempre un hombro para llorar y una sonrisa siempre que necesitas animarte. ¿Pero qué pasó? Que yo como persona humana que soy me enamoro, y justo me enamoré de aquella sonrisa. El problema fue conseguir demostrar a alguien que solo te ve como una amiga que puedes ser algo más después de mucho sacrificio, nervios y ganas de abandonar lo conseguí. No desistí porque cuando alguien te importa te da igual todo, solamente ves la meta y aunque sabes que tienes millones de posibilidades de fallar, sigues adelante. Sigues porque aunque lo que puedes perder puede ser más de lo que puedas ganas te ves capaz cuando la fuerza del amor me invade. Eso fue lo que me pasó a mí y aquí me ves, con la persona que yo quería que formara parte de mi vida de una manera más especial. Desde entonces no ha habido un solo día que no me alegrara de no haber desistido durante mi lucha, solamente se rinden los cobardes que no luchan con todas sus fuerzas, esos son los que pierden. Los meses siguen pasando y le quiero y le aprecio muchísimo más que el primer día que le besé incluso. Solo intento que día tras día sea feliz y sacar lo mejor de mí para dárselo a él. Parece que él a cambio me da momentos increíbles. Momentos que recordaré durante el resto de mi vida. Dicen que todo el mundo tiene un alma gemela o una media naranja, ¿pues saber qué? Que yo ya tengo la mía y si tú no abandonas también encontrarás la tuya. 

Olvidadas sensaciones.

Es triste saber que las sensaciones que viviste en ciertos momentos no se van a volver a repetir en tu vida. La sensación de tu primer beso con alguien, la primera sensación de libertad, la primera vez que haces algo a escondidas de tus padres, el primer cigarrillo, lo que sientes en tu primera vez o las sensaciones que te provocan tu primer ‘te quiero’ son cosas que sabes que solamente podrás experimentar a través del recuerdo. ¿Es triste verdad? Ver como se nos va la vida entre las manos como simple arena de la playa, esa impotencia de no poder hacer nada por aprovechar el tiempo. Solo te digo una cosa viejo amigo llamado tiempo, tú podrás hacer que momentos de mi vida se esfumen antes de que pueda darme cuenta pero yo también tengo que decirte una cosa. Tengo que decirte que aprovecharé el tiempo de la mejor manera que sepa, que no pienso arrepentirme de nada ya que lo hecho, hecho esta. Que tú a esta pequeña personita de 1,55 no la acobardas y que no permitiré que te lleves los mejores años de mi vida sin que yo haga nada, no señor, aprovecharé cada minuto porque ya tendré tiempo de perder esta batalla cuando mi nombre esté sobre una lápida. Hasta entonces esta batalla es mía. 

sábado, 28 de septiembre de 2013

Mi vida, una película.

Lo siento pero no soy esa clase de chica que busca una historia de amor perfecta, un amor de película o pretender ser una princesa Disney. Eso siempre lo he tenido muy claro ya que desde que me partieron el corazón lo mío ha sido ir de flor en flor y aunque muchos digan que es lo peor a mi me daba igual. Pero no sé, cierto día mi manera de pensar cambió. Toda mi teoría de que yo estaba hecha para ir en flor en flor se esfumó. “¿Por qué?” te preguntarás. Pues yo te respondo de la manera más sencilla: no es por qué sino por quién.  Entonces un día llegó esa persona, esa que te hace cuestionarte todo lo que conoces hasta el punto de estar confundida. Esa persona que te incita a buscar esas respuestas, respuestas que él tiene pero que eso tu no lo sabes hasta más adelante.
Desde entonces yo no soy la que era, muchas veces ni yo misma me reconozco cuando me miro al espejo. Pero eso me encanta, soy diferente, él me hace mejor persona. Él me ha demostrado que a veces escenas de la vida real pueden darle mil vueltas a las cosas de las películas, que no todo tiene que ser totalmente perfecto ya que la imperfección también tiene su encanto. Con él siento que todo va a ir bien, que nada puede fallar si él me protege. De pequeña me hubiera encantado ser una princesa como Blancanieves o Cenicienta, pero ni tengo siete enanos ni una madrastra, pero él me hace toca el cielo como Aladín con la alfombra o hacer lo imposible para no perderle como hizo la Sirenita.
Solo tengo que decir que cuando has encontrado a la persona adecuada simplemente piensas que tu historia es hasta mejor que tu película favorita. 

miércoles, 10 de abril de 2013

Los recuerdos no dañan.


Darle al play a esa canción especial. Cerrar los ojos. Recordar momentos felices. Suspirar, es decir, expulsar el aire que nos sobra por la persona que nos falta. Que te entre ganas de llorar. La canción termina. Abrir los ojos y que una lágrima caiga. Si te ha pasado enhorabuena porque eso significa que has querido a alguien de verdad pero a la vez lo siento mucho porque si has llorado significa que tu persona especial no está en tu vida al igual que la mia también desapareció.
Esta situación se me ha repetido durante días, semanas y quizás algún que otro mes y es muy triste. Porque no lloras porque la has perdido, lloras por la impotencia que te da no poder retroceder el tiempo y pararlo en aquel instante tan, tan, tan,  perfecto. Ese instante que ha quedado grabado en tu memoria. Entonces pasan los meses y te das cuenta de que el momento y la persona ya conviven contigo, ya forman parte de ti.”Los días pasan y los daños pesan y los labios que no se besan no regresan” como decía aquella bonita canción, los días pasan y tu ya dejas de escuchar esa canción por no hacerte daño a ti misma y no volver a llorar.
Siguen pasando los días y los días hasta el punto de que ya se te olvida la canción porque ha llegado otra persona. Otra persona que te aporta una nueva canción y un nuevo momento para recordar y entonces es cuando tienes miedo porque sabes que ese momento algún te hará daño, pero eso ahora te da igual y solo quieres vivirlo para que no te vuelva a pasar lo de la primera vez.
Pero luego llega el día… llega el día en el que estás en el tren, el coche, en tu habitación estudiando o simplemente caminando sola por la calle cuando en tu Ipod comienza a sonar esa canción y tu inconscientemente comienzas a cantarla. Y cuando ya te das cuenta de lo que haces te paras en seco,  te quedas estupefacta y a continuación una sonrisa brota.  Ese instante es en el que te das cuenta de que esa canción, ese momento y esa persona son inofensivos, ya no hacen daño. Ya los cambiaste por otros, bueno en realidad no los cambiaste, simplemente maduraste y con el tiempo te diste cuenta de que los recuerdos no están para hacernos daños, los recuerdos están para recordarlos con una sonrisa y no con una lágrima en los ojos. No lo olvides.

martes, 19 de febrero de 2013

Planes de futuro.

Me gustaría saber donde se han quedado estas palabras que se grabaron a fuego en mi cabeza el día que me las dijiste: 'Pequeña, quiero que seas la definitiva y con la que pase el resto de mis días. No quiero salir de fiesta y liarme con ninguna ya que teniendo a una princesa no voy a perderla por una cualquiera. Quiero que el tiempo pase y sigamos juntos. Quiero que seas la que me escriba un whatsapp de buenos días durante años y aun así jamás me canse de leerlo o la que por mucho que me diga te quiero siempre suene como la primera vez. Quiero que el tiempo pase lento para poderlo aprovechar y hacer locuras a tu lado. Que pase lento para llevarte al cine, a cenar, pasar los domingos juntos bajo la manta, darnos un beso bajo la lluvia, salir con nuestros padres o suegros, ir a eventos familiares de esos que me hagan pasar mucha vergüenza... Quiero que nuestro amor jamás se desgaste. Quiero ir a mirar pisos contigo para por fin vivir juntos, pero antes de eso irnos a tatuar los dos nuestra fecha especial en la muñeca. Quiero verte al fondo de una iglesia vestida de un blanco que me deslumbre y que vayas a acompañada de tu padre y que este me siga dando el mismo miedo y respeto que la primera vez. Quiero que me digas 'sí, quiero' tan alto que hasta en China lo escuchen, además de que me des el mejor beso que me has dado jamás mientras la gente grita: '¡Que vivan los noviooooos!' y que aparezcan miles de flashes a nuestro alrededor para inmortalizar el momento. Quiero que nos vayamos un mes de viaje de novios a una isla perdida de la mano de Dios para que nadie nos moleste y poder disfrutar del uno del otro. Quiero que después de eso tener nuestro primer hijo y vivir el bonito momento de sentir una patadita en tu tripa para sentir que por fin tenemos un fruto de nuestro gran amor. Quiero ver como nuestra pequeña criatura crece y con los años contarle nuestra preciosa historia. Lo último que visualizo en mis planes de futuro contigo es un porche blanco con un balancín los dos juntos, agarrados de la mano. Imagínatelo, ¿no te gustaría esa imagen? Esa imagen de los dos sentados en un porche después de 50 años casados mientras te digo que ya has visto que has sido el amor de mi vida y siempre lo serás. Y que a continuación mientras nos damos un beso de esos que nos dan los abuelos vengan nuestros nietos y nos digan que les sorprende ver un amor tan puro después de tanto tiempo juntos ya que pocos han sido los afortunados que han acabado con su amor de la adolescencia. Por eso pequeña te digo que aunque no estuvieras en mi pasado del todo, quiero que seas mi mejor presente y mi mayor futuro. Te quiero'. Y cada vez que intento buscar donde se quedaron estas palabras no encuentro respuesta. Pero claro, el problema no es ese, sino que no tuvimos en cuenta una cosa. La cosa es que con 15 años la vida no se planea, la vida se vive.

domingo, 17 de febrero de 2013

El reencuentro.

Hoy por fin nos hemos vuelto a ver en el camino de la vida. Durante todo este tiempo he estado pensando cómo sería el reencuentro. ¿Sería agradable? ¿O incómodo?, ¿Frío o sentimental? ¿Se notarían las cenizas de ese amor que tanto nos abrasó? No puedo describir con palabras lo que sentí al verte, pero estoy segura de que ya no se le podría llamar amor. Fue como ver a un simple amigo que llevabas tiempo sin ver, solo que tu y yo no somos amigos normales, nosotros somos amigos con recuerdos pero eso no cambió que te dejase de ver como a un amigo. Yo pensaba que cuando nos volviéramos a ver cada uno ya había encontrado a esa persona que nos volviera a hacer felices, pero no fue así. Estábamos solos, sin acompañantes a nuestras respectivas derechas. Tú cuando me viste andar dudabas si tomar un atajo para intentar no verme, pero tú no eras consciente de que el destino algún día nos volvería a unir ya que lo hizo una vez. Fue extraño verte entre toda la gente que me acompaña en este camino. No sabía si saludarte o no, si preguntarte qué tal o ni si quiera mirarte. Aunque estabas dentro de mi vía no querías acercarte ni a cinco metros de mí, eso me dolió pero a la vez me dio igual. Entonces me dije a mí misma: “Sara, eres fuerte. Sonríe. Demuéstrale que te ha ido bien durante todo este tiempo. Que has conseguido madurar y aprender a vivir con su recuerdo ya que olvidarlo del todo es imposible. Saca esa bonita sonrisa de princesa que tienes para que vea que nada ni nadie te puede hacer caer. Ahora que estas con él ríe lo más que puedas y lo más alto que tu garganta te permita, aunque alomejor en casa te mueras del dolor. Tienes gente maravillosa a tu lado que puede ayudarte a no perder el equilibrio si tropiezas. Sonríe, eso les jode ¿recuerdas? PUES YA SABES LO QUE TIENES QUE HACER. Además un día sin sonreír es un día perdido y el tiempo no está para perderlo, esta para aprovecharlo.”  A continuación vi como poco a poco te ibas acercando con precaución hacia mí ya que el camino se iba estrechando a posta para que tuviéramos que hablar. Te acercabas como si yo fuera una leona asustada y furiosa que pudiera atacar si se viera acorralada, pero mis intenciones eran claras y puras. Acabaste estando en el mismo metro cuadrado que yo, eso me dejó más estupefacta todavía. Entonces comenzaste a hablar conmigo, dejaste la precaución a un lado ya que viste que era inofensiva e intentaste vernos como los amigos que tenemos que ser, pero ya no por nosotros sino por el resto. El camino continuaba y nuestro encuentro parece ser que ya iba a llegar a su fin. No hubo despedidas con miradas como yo tanto me imaginaba, pero estaba contenta porque por fin te había visto y sabía que estabas bien, que tú continuabas tranquilo. A cada paso que dábamos éramos conscientes que era un paso menos que nos quedaba de estar juntos. Entonces allí a lo lejos se avistaba una línea que ponía meta. La meta era el final de este reencuentro juntos. En la despedida no hubo grandes miradas de “te echo de menos” sino que eran miradas que decían más bien: “Me alegro de haberte visto y saber que estás bien. Me alegra también saber que podemos pasar un rato del trayecto juntos sin que haya demasiadas tensiones. Nos ha costado arrancar pero creo que la próxima vez que nos veamos, en el caso de que haya próxima, irá mejor desde un principio. Mientras tanto cuídate pequeña criaturita que si la vida decide volvernos a juntar que se encargue ella. Un besito muy grande”  Entonces cada uno continuó a su paso ya que ya no estábamos obligados a permanecer juntos. Ahí fue cuando comencé a reflexionar y me di cuenta de que a las cenizas ya se las pueden tirar a la basura, el fuego se terminó. Me di cuenta de que ya no te quiero tanto como para volver a comenzar una historia juntos y sé que tú opinas lo mismo. ¿Pero a qué no sabes que fue lo que más me gusto de la tarde? Ver en tus ojos que conseguí mi objetivo, llegar a hacerte feliz los días que estuvimos juntos.

martes, 12 de febrero de 2013

Puto San Valentín.

¿Sabes lo que más me jode ahora mismo? Que llegue el 14 de Febrero. Sí, has leído bien. Me jode pasarlo sola, aunque en realidad jamás he pasado un San Valentín acompañada. Pero me jode pasarlo sola porque San Valentín es el día de los enamorados y cariño tengo que decirte que tú y yo lo estábamos. Solo había que vernos cuando estábamos juntos ya que sobraban las sonrisas y teníamos en la mirada ese brillo tan conocido como “primer amor”. Pero lo que más más más me jode es pasar el resto de los días sola. Al fin y al cabo esa fiesta está hecha para que la gente ingenua se gaste el dinero, ya que si tú quieres a tu pareja se lo demuestras los 364 días restantes, y se lo demuestras con hechos, no con regalos. Te echo tanto de menos que dejaría el orgullo y la vergüenza por robarte un beso el día que te vuelva a ver. Lo haría solamente para que durante ese segundo me volviera la calma que reinaba esos días que estábamos juntos. Lo haría para demostrarte que todo lo que te decía en esas horas de conversaciones no era mentira, y para que fueras testigo de que tu meta de grabarme el 38 a fuego lento se ha cumplido. Lo haría para que mientras tú me olvidas poco a poco, yo solamente te sigo recordando más y más. Lo haría porque te echo de menos y haría lo que fuera por una segunda oportunidad contigo, para poder corregir todos los errores que cometimos juntos, para demostrarte que fuimos la pareja perfecta aunque la situación era la equivocada, lo haría para no asimilar todavía que he perdido a la persona que tanto he amado.  Por eso yo para San Valentín no desearía ni una rosa, una pancarta, unos bombones, un collar, ni un osito de peluche, ni un cojín con nuestra foto o piruletas de corazón ni un cd con la banda sonora de nuestro amor,  yo lo único que deseo es que me des la posibilidad de amarte todos los días que nos queden de vida. Pero solo faltan dos días para San Valentín y para no romper la tradición lo pasaré sola…

miércoles, 23 de enero de 2013

Querido amor de la adolescencia.

Querido tú:
Querido amor de la adolescencia, aun pienso en ti y te echo de menos.  A día de hoy y aunque hayan pasado ya 20 años desde que lo dejamos, te sigo echando de menos. Si sí, lo has leído bien, TE ECHO DE MENOS. No ha habido día en todo este tiempo en el que no haya pensado en ti. Hace años que no sé nada de ti, y eso me preocupa. No sé si estarás casado o soltero, si estás viviendo aquí o allí, si te acuerdas de mí o no. Solo sé que yo sí lo he hecho. Te cuento. Cuando lo dejamos intenté retomar mi vida lo mejor que pude, pero no me fue fácil. ¿Qué si lloré? Monté el Océano Atlántico en mi habitación de la casa de mis padres. Con el tiempo aprendí a vivir con tu recuerdo, pero aquella canción que me compusiste no se me ha borrado de mi mente todavía. De hecho, la guardo en mi corazón y en mi antiguo diario como el más valioso de mis tesoros. Yo continué mi camino intentando no cruzarme con el tuyo y aunque hubo veces que casi es inevitable supe llevarlo lo mejor que en esos momentos sabía y podía. Estoy casada. Ya sé que a ti eso del matrimonio nunca te convenció lo suficiente, pero yo encontré a alguien que tenía las mismas ideas que yo. Es un hombre maravilloso. Si le hubieras conocido te hubiera caído bien, estoy segura. Conseguí  cumplir mi sueño de publicar mi novela de “Caminemos bajo la lluvia”. Si te apetece puedes leerla ya que te verías reflejado en algunas de las situaciones. ¿Por qué será eh? Jajaja Tú me inspiraste en su día y creo que ese fue el motor que me catapultó a donde he llegado a día de hoy. Tengo una hija. Supongo que ya sabrás como se llama ya que espero que no hayas olvidado la conversación esa que tuvimos en el banco sentados. Esa en la que te dije que la hija que yo tuviera se tenía que llamar Lidia. Ese sueño también se ha cumplido, pero esa hija no es en común como aquel día planeamos. Ese día hablamos muchas cosas y ninguna de ellas se ha cumplido, que ironía. Ahora que tengo la suficiente madurez para mirar todo desde un punto de vista te digo que tuvimos muchísimos errores. Pero bueno éramos críos y estábamos equivocados sobre la idea del amor. Aunque todavía sigue doliendo ver como con el que comparto mi vida no eres tú. Pero como he dicho, éramos unos niños. Unos niños que pensaban que por darse dos besitos en un parque iban a prometerse amor eterno, que pensaban que solamente con luchar valía, que pensaban que el tiempo no les afectaría a ellos… Pero esos dos niños ya han madurado y con veinte años más a la espalda han comprendido que los amores de la adolescencia no tienen porque ser todos eternos porque si fuera así nunca conocerías a otras personas.  Por cierto cuando conocí a otros chicos los comparaba siempre contigo y no sé por qué. Quizás porque tú fuiste el primero que me trató como una reina. Pero eso ya da igual, ya son recuerdos. Solo quería decirte con esta carta que no te voy a mandar que me acuerdo de ti, aunque tú no te lo creas. Y quería darte las gracias además por hacer de mí lo que soy ahora mismo. 

Allá donde estés quiero decirte que te amé como no estaba escrito.
Posdata: Tengo ganas de verte y que sepas que ese color rojo va conmigo siempre.
Adiós.

domingo, 20 de enero de 2013

Nadie lo dice, pero yo lo sé.

Nadie habla de los que pasa después de un buen amor. Nadie habla después de lo que pasa después de ese primer y gran amor. Nadie habla de los efectos secundarios que deja en nosotros el amor. Nadie habla del vacío que te deja esa persona, nadie habla de la impotencia de que cuando la veas nada podrá ser como antes, de lo mal que te sientes cuando lo dejas, de lo que duele ver todas esas promesas en el cubo de la basura, de lo que duele pensar en que todo lo que has vivido solo es un simple recuerdo que solo podrás repetir en tu cabeza, de la nostalgia que sientes cuando hablas de esa persona. Nadie habla de los sentimientos que se quedan en el alma y se clavan muy dentro. Nadie habla de las ganas que nos quedan de mas besos, abrazos, caricias, momentos bonitos o de sentir esas maravillosas mariposas en el estomago. Nadie habla de lo mucho que se puede llegar a llorar por el dolor que si siente al haber perdido a la persona que más has querido en tu vida. Nadie habla de los quebraderos de cabeza que se tiene cada noche al no saber que estará haciendo esa persona, ¿¡qué digo cada noche?! , quiero decir cada puto segundo del día, da igual cual sea, siempre te haces las típicas preguntas. Las típicas preguntas de “¿qué estará haciendo?”,” ¿estará pensando en mi?”,” ¿se acordará tanto de mí como yo de él?”,” ¿me echará de menos?”, “¿habrá encontrado ya a una chica que le haga más feliz de lo que le hice yo?” o… “¿me seguirá queriendo?”. Pero tampoco nadie habla de lo mal que se pasa al no saber ni una jodida respuesta, ese malestar de vivir con esa incógnita. Nadie habla de las veces que puedes mirar sus perfiles de las redes sociales después de lo ocurrido y ver como ya no eres tú la protagonista de sus actualizaciones, eso sí que duele, o su foto contigo y que al verla digas:” Joder, ahí que felices éramos. Ahí teníamos el mundo a nuestros pies. Ahí todavía nada había ocurrido, ahí todavía pensábamos que lo nuestro no tendría final. Pero mírame ahora, mirando la foto ahora mismo yo sola mientras lloro en mi cuarto, desgarrada por el dolor que siento en mi pecho. Ojalá ahora mismo pudiera revivir el momento en el que nos hicimos la foto. Cuando todo era perfecto. Cuando todavía nos queríamos. Cuando éramos un nosotros, no como ahora, que simplemente somos un tu y un yo separados. Cuando nos hicimos esa foto todavía podríamos sobrellevarlo con normalidad, cuando nos hicimos esa foto salgo sonriendo porque no podía parar de sonreír porque estaba a tu puto lado, estaba en el paraíso. Daría lo que fuera por volver a vivir ese día, bueno en realidad, daría lo que fuera por volver a vivir todo y cada uno de los días que pasé a tu lado… Pero ahora ya no estás…” Y mientras dices todo esto, que las lágrimas no paren de brotar de tus ojos, porque todo esto duele. Pero nadie sigue sin hablar del primer aniversario que pasas tú sola junto con el montón de recuerdos que invaden tu cabeza. Nadie habla de lo que se siente cuando vas a besar a otra persona que no es la misma a la que tú amabas. Ese sentimiento tan extraño que sientes cuando sabes que todo lo que vivas no tendrá la misma emoción ya que ya lo viviste antes. Nadie habla de lo que te rayas porque cuando intentas pasar página una ráfaga de aire viene y vuelve para atrás el libro y los recuerdos florecen de nuevo y te hacen daño, porque lo que antes eran rosas bonitas ahora se han convertido en espinas. Nadie habla tampoco de cómo poco a poco después de todo este dolor un foco de luz sale a renacer. De cómo todos los efectos secundarios ya no importan porque has vuelto a ingerir esa droga, esa droga proporcionada por otra persona, esa droga llamada amor. Que provoca una ceguera emocional y que se te olvide todo el sufrimiento que pasaste en la anterior resaca. Pero sobretodo, sobretodo, sobretodo, nadie habla de cuando llega esa nueva persona y te preguntas a ti mismo: “¿y si este sí que es el verdadero amor de mi vida?”

lunes, 10 de diciembre de 2012

Siempre en tu memoria.

La vida me ha dado tantas vueltas que al final me he acabado mareando. Ha sido tanto es tan poco tiempo que tengo unas nauseas en el estomago que nos difíciles de asimilar. Mi problema es que no hay pastillas para asimilar los mareos de la vida, simplemente toca esperar hasta que se pase. Y aunque la gente me diga, tranquila que ya se te pasara, lo dudo muchísimo. Yo viviré siempre con ese nudo en el estomago, porque me faltas tú. Tu has sido el motor de que me ha hecho girar durante estos 6 meses. Simplemente has transtocado mi mundo y ahora es muy dificil volver a mi vida normal, porque yo consideraba mi vida normal a tu lado, y tu ya no estas. Yo me imaginaba todos y cada uno de los dias de mi vida contigo, con hijos o sin ellos, en un chalet o en un piso, aquí en Madrid o en China si hacia falta, de rubia o de morena, de quinceañera, de treiteañera y de sesentona, en las buenas y en las malas, en navidad muertos de frio y en verano muertos del calor, vistiendo de rapera o de chica normal... En definitiva, te quería en cada puto momento de mi vida.¿Y sabes que te digo? Que lucharé a cada jodido segundo para que si no lo conseguimos que mi nombre quede en tu memoria para siempre. Te lo juro.

¿Princesas? ¡NO GRACIAS!

Que la vida sigue chica. Que no llores por cualquier gilipollas que te prometa amor eterno. ¡LOS ETERNOS NO EXISTEN, DATE CUENTA DE UNA VEZ! Sé feliz, estate cada día con uno diferente, no te rindas nunca y vive tu vida que nadie la vivirá por ti. Haz lo que te apetezca, sé espontánea. Arréglate, píntate, péinate bien cuando salgas, sé el centro de atención de todo el mundo. Haz que hablen de ti, genera envidias y aunque no seas la más guapa del lugar saca esa preciosa sonrisa a pasear que ya verás lo que triunfas. Y si no quieres ser una princesa, ponte el vestido de bruja y salta desde lo alto de la torre de tu castillo para ir a ver al hermanastro guaperas del príncipe y pásatelo bien. Llega a casa más tarde de las doce, pero en lugar de sin zapatos, que sea sin bragas. Diviértete, pásatelo bien. Disfruta de tu juventud ¡coño! Que todo lo que hagas ahora serán anécdotas para contar a tus hijos. Fúmate todo lo que pilles, bébete hasta las copas de los árboles. Que la juventud dura muy poco y la madurez demasiado, recuérdalo. Que cuando te quieras dar cuenta saltará la alarma del reloj de la juventud. ¡Venga! ¿A qué esperas? Píntate los labios de rojo y sal a comerte el mundo y que todos lo vean. Haz locuras acompañada de tus amigas. Ríe, nunca llores y si lloras que sea de felicidad. Duerme poco y trasnocha mucho. No le des cuentas ni a tus padres de lo que haces. Vive la vida que te dé la gana. Que eres joven, todavía puedes hacer todo lo que quieras sin contar demasiadas cuentas con nadie. ¡Venga! ¡Dale caña! ¡Que mañana ya tendrás tiempo de pensar en lo que has hecho hoy! 

Caminos separados...


Sigo sin creer como alguien puede echarte de su vida al igual que tira una bolsa de basura al cubo. Yo, que te echo de menos a cada puto segundo de mi existencia y aunque haya pasado una semana para mí sigues siendo la persona con la que quiero seguir pasando el resto de mis días. Pero esas ganas poco a poco se van gastando con cada te quiero que se me incrusta en el pecho por no poder decírtelo. Esas ganas algún día desaparecerán y te lamentarás de no haberme valorado en su momento. Yo quiero seguir mi vida, desatarme de las cuerdas que me atan a ese banco especial, a esa canción, a esas palabras bonitas, a ese día de la semana, a esas fechas especiales y a todo lo que sigo atrapada. No puedo continuar el camino de mi vida sin ti con todo el peso de los recuerdos a la espalda. Tengo que esparcirlos poco a poco e ir dejándolos de recordar poco a poco, pero voy tan poco a poco que me hundo en el barro que se formó en el camino de mi vida con la lluvia de lágrimas que cayó cuando él tomó ese desvío y nos dijimos adiós. Pero… ¿por qué un adiós y no un hasta la vista o hasta luego?  Quizás, quien sabe, nuestros caminos se vuelvan a juntar un día y nos saludemos, pero en ese momento quizás yo ya tendré otro acompañante, o tú la tendrás. Entonces nos miraremos a los ojos, recordaremos momentos vividos que nos hicieron progresar, sucesivamente miraremos a nuestras respectivas derechas y veremos a las otras personas que nos acompañan y veremos en sus ojos todo lo que nos queda por vivir con ellas, entonces ambos nos volveremos a mirar y nuestras miradas dirán: “Lo siento ya pasó nuestro tiempo, nuestra historia y nuestros recuerdos” Y con esta breve pausa en el camino, que seguramente estará llena de dudas, seguiremos hacia delante con todas las fuerzas posibles, y el que más rápido vaya se girará y le dirá con la mirada al otro: “Jamás te he olvidado, simplemente te dejé de recordar con la intensidad con la que lo hacía cuando estaba enamorado de ti. Jamás me he arrepentido de estar contigo y todos los momentos vividos me han servido para aprender y mejorar. Una parte de mi corazón sigue enamorada de ti, aunque la tengo apartada con cariño en pequeño rincón. Tú has sido mi base, y gracias he podido construir la casa que ahora mismo llevo sobre  fabricada. Me fastidia no poder llegar a la meta contigo como planeábamos cuando estábamos juntos, pero sé que la persona que te acompaña ahora lo hará mil veces mejor  de lo que lo hice yo, por esa razón no soy ahora el que te acompaña. Tuve mis fallos y te pido perdón, pero gracias al pasado soy lo que soy ahora mismo y también lo eres gracias a eso. Te doy las gracias por hacerme feliz el tiempo que me acompañaste en este camino. Sé que podrás tirar hacia delante sin problemas porque lo hiciste antes de coincidir en el camino conmigo y lo podrás seguir haciendo igual que desde el día que nos separamos.  Sé también que este reencuentro nos duele a ambos pero la vida sigue y hay que sonreír siempre. ¿Recuerdas? Ese era nuestro lema, sonreír siempre. Solo te pido una cosa, que hagas a tu acompañante por lo menos la mitad de feliz que me hiciste a mí y que le crees el mismo brillo en la mirada que me creaste a mí en su día. Que le beses con la misma intensidad con la que lo hacías conmigo, que le abraces con la misma pasión y que le crees la misma sonrisa. También tengo que pedirte una cosa… Que jamás de los jamases olvides mi nombre y que nunca te arrepientas de lo que vivimos juntos. Sé que es mucho pedir pero con que lo cumplas yo continuaré mi camino en paz. Te echaré de menos”. 

Ella :$

Ella me hace sacar fuerzas de donde no las hay. Ella me hace fuerte con cada palabra de ánimo que me da, ella es la que cambia cada lágrima de tristeza por una de alegría. Ella es la única que me demuestra que los “para siempre” existen. Ella es la que me apoya a las duras y a las maduras, pero sobre todo ella jamás me he echado en cara alguna decisión equivocada, es más, ella siempre me ha ayudado a intentar enderezar de nuevo mi rumbo. Ella es  la doble de mi cerebro pero en otro cuerpo.  Te sonará extraño, pero me la suda, ella me entiende y yo la entiendo a ella. Aunque a veces discutimos estamos muy unidas, y esas discursiones  tontas solo sirven para unirnos más. Ella es la que va tirando de mí en el camino de la vida, ella es la que me levanta cuando me caigo y la que me cura las heridas cuando sangro. Ella siempre me cuida y mira lo que es mejor para mí, incluso me sobre pone delante de sus propios intereses y beneficios y eso amigos, eso no lo hace cualquier persona. Ella es la primera en decirme: “tia pasa de él. No te merece. Es un gilipollas. No sabe lo que se pierde. Ya se lamentará, ya se lamentará. Que una chavala como tú no hay mi niña, porque como tú no hay dos.  Tú lo que tienes que hacer es ser como tú eres, con esa sonrisa tan bonita que tienes. Eso es, eso es. Así me gusta, sonriendo”. Acto seguido la abrazo y todas mis penas y todos mis males se van. Se la puede considerar una maga, porque ella hace desaparecer todo lo malo que hay en mi vida. ¿Qué que haría si la pierdo? Por favor, ir encargando mi tumba, porque sin ella no podría vivir. Sin sus consejos, sin sus paridas, sin su compañía en todo los tipos de momentos, sin esas noches juntas, sin esas tardes picándonos, sin su típico comentario de que la encanta el texto que la he enseñado, es decir, no podría vivir sin ella. Y si me muriera me gustaría ser su ángel de la guarda para protegerla siempre, porque ella se merece mucho y más.